Duarte, el maestro permanente

Duarte, el maestro permanente

Por Argentina Henríquez

El ponerse en contacto serena y reflexivamente con el pensamiento de Juan Pablo Duarte, es como navegar en un mar de infinitas y profundas aguas, infinitas no por la abundancia de sus ideas, sino por la perennidad de los criterios que encierra, expresión acabada de la vida humana, vivida a plenitud, espejo de mano donde contemplamos la imagen del hombre coherente, sincero, que tanto admiramos, necesitamos hoy y que nos apasiona tanto.

Unida a esa añoranza del hombre y la mujer, decimos así porque nos parece que hay muchos que le tienen usurpado el nombre, porque sus vidas mediocres distan mucho de la dignidad humana. Duarte nos trae también la nostalgia del maestro. ¿Puede Juan Pablo Duarte decirnos algo sobre el maestro? ¿Tiene algo que mostrar al maestro de hoy? Analicemos sus hechos y su pensamiento buscando nuestra respuesta.

Se afirma hoy que ser maestro es educar para la libertad y en la libertad, es enseñar a ser persona, a ser ciudadano, a vivir nuestra naturaleza personal-social. Duarte, hombre amante de la libertad, vive la libertad, desea que todos los hombres la amen, la estimen, luchen por su conquista. Él es un ejemplo puro de educador de la libertad de sus conciudadanos.

De regreso a su patria en 1832, después de un viaje de estudios fecundos por varios países de Europa, trae en su corazón el deseo de realizar en la tierra que lo vio nacer “los fueros y libertades de Cataluña”. Este primer gesto de Duarte es ya la puesta en ejecución de una profunda vocación de maestro. Afirma un educador contemporáneo que la “educación es una práctica de la libertad dirigida hacia la realidad de la que no teme; más bien busca transformarla, por solidaridad y espíritu fraternal”. “Es fuerza para el cambio y para la libertad” (Paulo Freire).

En un estudio reciente nos dice la UNESCO: “una de las tareas esenciales del maestro es la de transformar las mentalidades”. En estas dos afirmaciones queda definida la misión de los hombres de nuestro pueblo sobre la realidad concreta en que viven y prepararlos para actuar eficazmente sobre ella. Ser libre es saber dar razón de sí, disponer de si, hacer libremente el bien. A esto iba encaminada la acción educadora de Duarte entre sus compañeros; llegar a hacer realidad entre los habitantes de la parte Este de la isla, el saberse dominicanos solamente, independientes, libres; obrar libremente el bien de la creación de nuestra nacionalidad y disponer de nuestra patria como un ente autónomo, distinto de Haití y de las demás naciones del mundo.