29 de abril, Día de la Ética Cuidadana

En momentos de crisis como los que vive hoy el mundo bajo el impacto del COVID-19, la sociedad demanda una convivencia más fraterna, solidaria y equitativa. Se necesita aún más, de una acción educadora que fortalezca el aprendizaje personal y colectivo, para construir nuevas formas de convivencia humana enfocadas en la igualdad de derechos y oportunidades para todos y todas. De ahí nuestra motivación a escribir estas ideas sobre la ética en Educación.

La ética es la ciencia que tiene como fundamento el estudio de las normas, principios y valores por los que se rige el ser humano, para vivir en sociedad. Tiene que ver con el nivel de conciencia de los valores colectivos e individuales, con aquellos principios o convicciones que tiene cada persona y que rigen nuestro comportamiento. Es el fundamento más importante de la convivencia social. Hay una ética individual y una ética ciudadana. El tema ético provoca y confronta a las personas en su hacer personal, social y laboral. La educación está vertebrada por la cuestión ética. Profundizar en la ética de las decisiones y acciones de los educadores y las educadoras, influye significativamente en la calidad y en la justicia de la educación que promovemos. Como señala Leonardo Boff, en su artículo “El eclipse de la Ética” (2018), dos factores han alcanzado el corazón de la ética: el proceso de globalización y la mercantilización de la sociedad. Vivimos en una sociedad afectada por el consumo sin límites; una sociedad permeada por la corrupción, la violencia y el irrespeto a la vida, la frustración y la exclusión social. Se necesita con urgencia elevar la calidad de la educación pública y privada, desarrollar programas educativos de reorientación ética, moral y espiritual. Educar en principios éticos, como el amor, la igualdad, la solidaridad y el respeto a los derechos del ser humano. Hay que establecer los parámetros para actuar con justicia y construir una sociedad que vele por el bien común y por el cuidado de la Casa Común. Hay que educar en base a principios éticos para sustituir la cultura del engaño y la corrupción, por la cultura de la honestidad y la transparencia. Crear sentido de identidad y pertenencia en la familia y la sociedad. Superar el machismo cultural, la desigualdad social y de género. La ética del profesional docente se expresa en el amor, valoración y respeto al ser humano sujeto de la educación. El sentido de ser docente es formar ciudadanos y ciudadanas con valores éticos y capacidad crítica, capaces de desenvolverse en cualquier situación de la vida cotidiana y de contribuir a transformar de manera positiva los contextos donde viven. El profesional docente tiene la responsabilidad de articular esfuerzos con la familia en esta tarea formativa, que ayude al estudiantado al desarrollo de competencias y valores para que puedan actuar con autonomía y responsabilidad. Conocer las necesidades de cada estudiante y buscar estrategias innovadoras para ayudarles a satisfacerlas adecuadamente.

El currículo dominicano plantea en la competencia ética ciudadana formar una ciudadanía, responsable, tolerante y solidaria, que contribuya a crear espacios sociales de bienestar convivencia pacífica entre todas las personas de la comunidad educativa. El sistema educativo debe velar porque los principios y valores que plantea el currículo se cumplan, pero no siempre la práctica de los docentes se corresponde con lo que plantea el currículo; es decir algunos docentes se muestran indiferentes a las necesidades de sus estudiantes, no se preocupan por seguir formándose y no innovan su práctica.

El gran reto de la educación es formar y preparar a niños, niñas y jóvenes de manera integral, ofrecerles oportunidades educativas que les permita ser mejores personas. Una buena educación tiene que tocar la cabeza y el corazón, como decía Pedro Poveda . Los maestros y maestras somos agentes de construcción de una sociedad más justa y de una ciudadanía activa. Se espera que el profesional docente ponga en práctica valores y principios éticos como: puntualidad a la hora de llegada a clases, cumplimiento del horario, organización, responsabilidad, transparencia, equidad, solidaridad, humanidad, buen trato, no discriminación e inclusión. Se espera que los educadores y las educadoras seamos referentes para nuestros estudiantes; que puedan sentirse orgullosos/as de su maestro o maestra, que seamos un modelo a seguir. La ética implica hacer bien lo que tengo que hacer.

Bibliografia

  • Boff. L. (2002). El cuidado esencial. Ética de lo humano, compasión por la tierra. Editorial Trotta, S. A., Madrid.
  • Escudero, J.M. (2011). “Dilemas éticos de la profesión docente”. CEE Participación Educativa, 16, marzo 2011, pp. 93-102. Recuperado de: http://www.mecd.gob.es/revista-cee/...
  • García. D. (2010). Una Respuesta para Tiempos Inestables y Transformadores. Propuesta Socioeducativa del Centro Cultural Poveda. Págs. 38-39-40
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  • Villamán, M. (2006). Ética para construir ciudadanía. CONARE, Santo Domingo, República Dominicana.

 [1] Pedro Poveda, sacerdote y educador español (1874-1936), fundador de la Instituciónn Teresiana. Fue reconocido por la Unesco en 1974 como humanista y pedagogo.

Escrito por: Francisca Del Carmen Ferreira Genao, abril 2020