2 de mayo, Día mundial de la lucha contra el acoso escolar y el acoso cibernético

2 de mayo, Día mundial de la lucha contra el acoso escolar (bullying) y el acoso cibernético (ciberbullying)

Ha de procurarse que cada persona dé de sí todo lo bueno que pueda dar” Pedro Poveda

El acoso escolar o bullying es una forma de violencia entre estudiantes en el sistema educativo.

El acoso escolar se presenta por medio de prácticas discriminatorias frecuentes e intencionales entre estudiantes que por sus características o su forma de ser (condición social, condición de discapacidad, condición económica, características físicas, género, cultura, etc...) se les excluye, lo que afecta el desarrollo pleno de las niñas, niños y adolescentes, así como la convivencia en la comunidad educativa.

Esta forma de violencia puede ser verbal, físico, psicológica, de índole sexual y material. Cuando el acoso se da por medio de las tecnologías digitales se le denomina ciberacoso o ciberbullying. Puede ocurrir en las redes sociales, las plataformas de mensajería, las plataformas de juegos y los teléfonos móviles.

En la actualidad es común que tanto el acoso escolar y el ciberacoso ocurran juntos.

En este tiempo de cuarentena por el coronavirus, las niñas, niños y adolescentes no están teniendo contacto físico, por lo cual es probable que a quienes estaban siendo víctimas de acoso estén viviendo el ciberacoso.

Las consecuencias del acoso y del ciberacoso son tanto para quien el o la estudiante víctima como para quien o quienes son agresoras y agresores:

Las y los estudiantes víctimas de acoso escolar pueden tener sentimientos de miedo, abandono, inseguridad, desconfianza en sí mismos. Pueden aislarse socialmente y a nivel comunicativo. Incluso podría tener trastornos del sueño o de alimentación y bajo rendimiento académico.

Las y los estudiantes que cometen acoso tienen falta de empatía, presentan conductas desafiantes ante figuras de autoridad, se les dificulta el autocontrol y tienen poca tolerancia a la frustración. Se asumen con un poder superior a sus compañeros/as y aprender a utilizar la manipulación para demostrarlo.

Es imprescindible que tanto en las escuelas (docentes y equipos de gestión) como en la familia (padres, madres y tutores) reconozcan el acoso y el ciberacoso como un tipo de violencia y no lo minimicen como “cuestión de muchachos”. Ambos escenarios son claves para promover la cultura de buen trato.

Es necesario que tanto quienes agredan como quienes son víctimas de acoso sean acompañados desde la escucha y el afecto. Se necesita de la corresponsabilidad de la escuela y la familia para el cambio de actitudes que posibiliten el respeto a la dignidad humana, la comunicación dialógica y la actitud empática; elementos claves para la convivencia armoniosa. Es de vital importancia que los seres humanos se desarrollen con una sana autoestima que les permita reconocer que son iguales en derechos y oportunidades.

Apostamos por una educación que promueva el desarrollo pleno de las personas con todas sus potencialidades. Apostamos por una educación humanizada y humanizadora y eso sólo es posible a través del compromiso personal y colectivo de toda la comunidad educativa (estudiantes, madres, padres, docentes y equipos directivos).

Referencias:

  • Candau, V. (Compil.) (2006). Decálogo del Educador y de la Educadora. Novamérica:Rio de Janeiro
  • Ceballos, R., Frías, M. y Lora, I. (2011).Hagamos un Trato por el Buen Trato. Centro Cultural Poveda: Santo Domingo.
  • UNICEF (2019). Bullying en el ambiente escolar: qué es y cómo afrontarlo: Panamá